IES Antonio María Calero se suma al 25N: Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer
Hoy nuestro centro ha reivindicado la celebración del 25N, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, con una serie de actividades destinadas a sensibilizar y concienciar a toda la comunidad educativa.
En el patio se ha instalado una exposición de sillas moradas, un símbolo que pretende visibilizar la ausencia de las mujeres que ya no están a causa de la violencia machista. Además, se ha llevado a cabo la lectura de un manifiesto, seguida de un minuto de silencio en recuerdo de todas las víctimas.
Los pasillos del instituto también se han llenado de significado gracias a la elaboración de un mural colaborativo, creado para reflexionar sobre la importancia de construir relaciones basadas en el respeto y la igualdad.
Queremos expresar nuestro especial agradecimiento a las alumnas del ciclo de Integración Social y a los Programas de Igualdad, en especial a Lourdes Seva, y Escuela Espacio de Paz (Elena Caballero), cuya implicación y trabajo han hecho posible la organización de este día tan importante.
A continuación, se adjunta el manifiesto elaborado por las alumnas:
SILLAS MORADAS QUE HABLAN
Hoy, 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, ocupamos el espacio público para recordar que hay ausencias que pesan más que cualquier presencia. Ante nosotras, ante todos y todas, se extiende un conjunto de sillas moradas vacías. No son decoración, ni un gesto simbólico más.
Son cuerpos que ya no están. Son vidas robadas. Son mujeres asesinadas. Son hijos e hijas víctimas de violencia vicaria cuya memoria también defendemos hoy.
Cada silla vacía lleva un nombre, una historia interrumpida, una voz silenciada. En su silencio obligado, estas sillas hablan. Hablan por quienes no pudieron salvarse, por quienes gritaron sin ser escuchadas, por quienes confiaron en un sistema que llegó tarde. Su presencia vacía es una llamada urgente, una advertencia y un duelo colectivo que nos interpela como sociedad.
Recordamos que el mundo ya ha conocido ausencias irreparables. En la Plaza del Héroe del Gueto en Cracovia, las sillas vacías honran a quienes fueron arrancados de su vida cotidiana en uno de los capítulos más oscuros de la historia. Allí, como aquí, el vacío se convierte en memoria, en símbolo de humanidad vulnerada, en recordatorio de que la indiferencia nunca puede ser cómplice.
En este 25N, las sillas moradas se alinean como un eco de aquel monumento:
no para compararnos, sino para recordarnos que toda violencia que destruye vidas exige memoria, justicia y acción. Estas sillas nos obligan a mirar. A mirar lo que incomoda.
A mirar lo que todavía ocurre cada día en hogares, calles, trabajos y redes. A mirar que la violencia machista no es un hecho aislado, sino una herida estructural que no cerrará mientras sigamos mirando hacia otro lado.
Nos obligan también a revisar con rigor el camino legal recorrido. España ha establecido marcos fundamentales —la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género o el Pacto de Estado contra la Violencia de Género— que han permitido avanzar en protección, derechos y atención integral. Son logros que importan, que han salvado vidas, y cuya existencia defendemos.
Pero estas sillas también señalan lo que aún no se cumple.
Las insuficiencias en la protección real.
Los fallos en la coordinación institucional.
La lentitud de los recursos.
La persistencia de órdenes de alejamiento que no bastan.
La respuesta tardía frente a la violencia vicaria, que hiere donde más duele y sobrevive incluso después de la denuncia.
El vacío que representa cada silla es también el reflejo de cada brecha que permanece abierta en nuestro sistema.
Estas sillas nos exigen acción.
Porque ninguna mujer debe ocupar, nunca más, una silla vacía.
Porque cada ausencia es un fracaso social.
Porque necesitamos una respuesta colectiva, urgente e implacable.
Hoy levantamos este manifiesto para decir:
* Basta de violencia.
* Basta de silencios.
* Basta de normalizar lo intolerable.
Actuemos desde la educación, desde la justicia, desde los recursos públicos, desde la empatía y desde la valentía. Actuemos para que cada niña crezca sabiendo que su vida será protegida. Para que cada mujer viva sin miedo. Para que ningún niño o niña vuelva a ser utilizado como arma para dañar a su madre.
Que estas sillas moradas no se multipliquen.
Que mañana no falte nadie más.
Que el vacío no siga escribiendo nuestra historia.
Hoy, 25N, las recordamos.
Mañana, y cada día, luchamos por ellas.
Por todas.
Por las que estamos.
Por las que faltan.




